viernes, 8 de octubre de 2010

Cosas

Un burro vino corriendo tomo mi suerte y salió huyendo.
Mientras, yo hablaba con la jirafa que siempre ha estado sentada en mi hombro...
Vi tan desesperado al burro que lo deje huir envuelto en los colores de mi suerte, seguí hablando con la jirafa.
Un tiempo después, no sé cuanto, la jirafa frunció su ceño y salio volando.
Nunca la había visto volar, tenía alas muy bonitas que brillaban con la luz, no le presté atención y me di la vuelta para ver las flores que siempre cerca de mi estaban.
Pero, no las pude ver, pues ya no estaban.
Los grandes arboles que rodeaban todo, despegaron sus raíces del suelo y salieron nadando hacia el espacio, mientras, yo los veía escapar.
Miré al círculo amarillo que siempre luz daba, lo vi sacar una capa echarcela encima y desparecer.
Ahora no podía ver nada, pero de pronto un círculo blanco con pequeñas hadas brillantes bailando alrededor de ella se adueñó del cielo, algo acarició mi piel haciendo que me doblase sobre mi misma y me dieron ganas de enterrarme en el suelo...
Entonces...
Vi al burro surcar el cielo aun envuelto en los colores de mi suerte...

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