lunes, 29 de julio de 2013

El jardinero

El pasar de los años lo había vuelto un ser diferente, no se podría decir si era malo o era bueno, tranquilo o intranquilo; Simplemente era, existía, respiraba, sentía el aire a su alrededor, el sol que le quemaba la piel en cada paso o el frío que lo estremecía hasta el hueso, no se podría decir que edad tenía, sus ojos, no lo revelaban al mirar en el cielo extasiado quien sabe por qué, varias veces imaginé que una musa bailaba en secreto para él, escondida en las pálidas transparencias que la luna reflejaba sobre la afligida tierra.
Con paso lento dibujaba intrépidos senderos inexistentes para otros, únicos para él, a veces parecía que algo le había dado un mapa, pero la verdad, él se trazaba su propio mapa en busca de secretos ocultos, chistes malos para incrédulos afectos a una realidad, incapaces de ver mas allá del objeto tangible.
Él, por el contrario vigilaba de cerca la buena alimentación de las estrellas para que estas crecieran en luz resplandeciente y así servir de guía a los futuros habitantes del planeta, se encargaba de regar el jardín creciente de Cronos.

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